«Paul y Virginie» de Bernardin de Saint-Pierre

Jacques-Henri Bernardin de Saint-Pierre nació en Le Havre (Normandía  – Francia) el 19 de enero de 1737. Admiraba a Virgilio del cual heredó su gusto por la naturaleza. Viajante empedernido llegó a la Isla Mauricio (en esa época colonia francesa y llamada Isla de Francia) donde situaría su inmortal obra Paul et Virginie. De hecho, el autor conocía al gobernador del lugar Sr. De la Bourdonnais quien es un personaje en la novela. El final mismo está inspirado en un hecho histórico. Se dedicó a la botánica y la escritura. Amigo de Rousseau, con el cual compartía ideales comunes es reconocido también por la labor que tuvo como director del Jardin des Plantes de París.

Me parece entonces que una voz humana sale de la piedra, habla a través de los siglos y, dirigiéndose al hombre en medio del desierto, le advierte que no está solo, que otros hombres, en aquellos mismos lugares, han sentido, pensado y padecido como él

La novela, publicada en 1787, narra el destino de dos niños franceses que por diferentes circunstancias fueron a parar a la Isla de Francia o Isla Mauricio (en el océano Índico cerca a Madagascar). Son Pablo (Paul) y Virginia (Virginie) quienes viven con sus madres Margarita y la Sra. de la Tour respectivamente. Ésta última es de familia noble, pero fue desposeída por su familia por haber huido con un plebeyo. Esta circunstancia será importante en la historia.

La infancia de Paul y Virginie

No conocían otras épocas históricas que las de la vida de sus madres, otra cronología que la de sus vergeles y otra filosofía que la de hacer el bien a todo el mundo y resignarse a la voluntad de Dios

Toda la vida de Paul y Virginia va a estar graficada y tendrá la importancia de esas parejas legendarias que siempre se toman de ejemplo. La mayoría de libros llevan ilustraciones tipo grabados de esos eventos de muy buena factura. Saint-Pierre realiza muchas descripciones buenas sobre el paisaje de la isla, el acantilado, el mar, pero sobre todo los bosques con sus diversos árboles y frutos el tamarindo, los plátanos, manzanos y un largo etcétera. Estas descripciones a veces pueden saturar un poco pero creo que el autor las distribuye bien en el libro. Resalta su deseo de valorizar el país que, quizás, carece de gente que pueda describirla en su verdadera inmensidad para la época.
Tiene, desde luego, este anticipo al Romanticismo de los escritores de finales del siglo XVIII. Comparte la descripción de la naturaleza, los recuerdos en cada lugar, en un árbol, en una piedra, ligada a la persona querida. Pablo y Virginia crecen así desde muy pequeños en situación paupérrima, ganándose a duras penas el día el día, sin notarse desde luego sombra de tristeza sino más bien siempre alegría. No tienen propiedades grandes, ni calzado, ni ropa lujosa, viven como uno más de los aborígenes de la ciudad y no son tomados en cuenta por los pocos colonos que viven más alejados y casi no tienen relación con ellos.

La soledad reintegra en parte al hombre a la felicidad natural, alejando de él la desventura colectiva

Detalle del monumento a Bernardin de Saint-Pierre en el Jardin des Plantes de París (Paul y Virginie)

Tenemos mucho del pensamiento católico, ambos jóvenes representan la inocencia de los seres humanos no corrompidos por las banalidades de la ciudad, en este caso la metrópoli que vendría a ser Francia. Llevan una vida alegre, disipada y si van a tener contacto con el resto de habitantes es solo para hacer el bien. La obra tiene una actitud moralizante pero también habla un poco de la parte social y política. Estos parlamentos se hacen más palpables al tercio final del libro donde a través de un diálogo entre Pablo y un viejo lugareño (que sin embargo, convenientemente para el libro tiene mucho mundo y conocimiento). Allí el anciano le habla mucho de la sociedad hipócrita y malvada, Pablo opone su razonamiento y candor para enfatizar que el mundo actual de ese tiempo está perdido. Se habla de corrupción, de la pobreza, de la falta de recursos y posibilidades para los pobres, se resalta la vida en comunidad, Etc. Como dije es un libro pre Revolución francesa pero más emparentado con Rousseau quien pregona la igualdad de los hombres y la vida en sociedad común pacífica. La virtud tiene un lugar muy importante como en todo el siglo.
Frente a lo dicho de Europa, de los periódicos que llegan a la isla, de las novelas licenciosas, están ambos protagonistas. Pablo noble, agreste y servicial siempre con las mujeres y Virginia que simboliza el candor, el pudor, la pureza y la fidelidad absoluta. Por eso ella es retratada en la novela de forma muy clamorosa y toda su vida es demostración que la virtud se puede alcanzar. Una pareja sin duda legendaria que ha inspirado a músicos, pintores, grabadistas y escritores.

Las familas, las corporaciones, los pueblos, los reyes, tienen sus prejuicios y sus pasiones; y a menudo es necesario servirles con el vicio. En cambio, Dios y el género humano solo nos piden virtudes

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