Dentro del mercado editorial en español, el limitado acceso a obras provenientes del África ha representado una barrera para el establecimiento de un diálogo cultural entre dicha región y los países de habla hispana. Frente a esa problemática, hace poco más de quince años el consorcio español Casa África, emprendió una iniciativa para acercar al público algunas de las voces más destacadas de las letras africanas. El trabajo seleccionado para inaugurar dicha Colección de Literatura fue la tercera novela del congoleño Emmanuel Dongala, El fuego de los orígenes (2009), publicada originalmente como Le Feu des origines en 1987.
Curiosamente, a pesar de haber cosechado una fructífera trayectoria académica en el campo de la química, el compromiso literario de este autor le permitió gozar de un amplio reconocimiento fuera de las aulas de clase. Sus relatos han sido premiados tanto dentro como fuera del espacio francófono, posicionándolo como uno de los escritores africanos más importantes de las últimas décadas. Además, muy al margen de su labor como docente universitario, su vida ha estado marcada por la militancia política y el exilio, otorgándole una profunda dimensión histórica a su narración escrita.

En esta novela, el congoleño relata el conflicto persistente en la vida de Mandala Mankunku, quien, ante la ausencia de testigos en el momento de su nacimiento, termina por ocupar una categoría singular dentro de su propia aldea: la de aquellos seres propios del folclore africano que, de algún modo, existen sin haber nacido. Esta condición lo obliga a emprender un proceso de autoconocimiento, a dar con “el fuego” de sus orígenes mientras, en paralelo, debe resistir las vicisitudes propias de periodos clave en la historia africana como la colonización, los procesos independistas y el establecimiento de las primeras repúblicas.
Apodado posteriormente por el anciano de su aldea como “el que derriba a los poderosos”, la figura de Mandala se perfila como una representación del pueblo africano. Dongala no ubica explícitamente su narración dentro de las fronteras de la República del Congo. Al contrario, busca que las vivencias registradas por sus protagonistas tracen puntos en común con gran parte de lo vivido por los pueblos subsaharianos, desde conflictos étnicos hasta la lucha por su independencia. Por ende, resulta idóneo entender El fuego de los orígenes como una alegoría del devenir histórico del África.
Bajo ese marco, se concibe al héroe de esta historia como un personaje carente de pasividad, proclive a desafiar las dinámicas de poder que, tanto extranjeros como nacionales, buscan imponer en beneficio de una minoría. Ello puede ser reconocido a lo largo de la obra: en la rebelión que emprende ante la monarquía tribal, luego al liderar la insurgencia ante las fuerzas colonizadoras, y posteriormente al renegar de la permisividad de ciertos sectores de la población ante el abuso extranjero en plena fiebre del caucho. Incluso, en el plano afectivo, se cuestionan abiertamente los recelos étnicos de las comunidades que amenazan con condenarlo al ostracismo.

Ahora bien, lo dicho no implica que la novela se centre en un exhaustivo registro de acontecimientos o que busque convertirse en una simple denuncia política en contra de la colonización. La pluma del autor recurre a un marco temporal propio de este continente, pero, a su vez, desarrolla temas de carácter universal como los choques culturales, el ejercicio (e imposición) del poder, la búsqueda de una identidad, las transformaciones dentro de la sociedad, entre otros. En consecuencia, el relato sintetiza magistralmente siglos de resistencia africana que, como todo fenómeno sociopolítico, esconden dinámicas complejas de conflicto, adaptación y supervivencia.
En lo concerniente al estilo narrativo, es posible reconocer cómo el realismo mágico se trasluce sutilmente a lo largo del texto. El lector atento podrá notar que no existe una inclusión forzada de elementos fantásticos, pues Dongala engendra un relato donde lo cotidiano y sobrenatural conviven sin fricción, como ocurre en gran parte de la tradición oral africana. Como parte de esa herencia, la novela se muestra más cercana a una historia popular contada de boca en boca por la gente antes que a una ficción histórica. Con todo ello, no resulta extraño que el aclamado escritor japonés Wahei Tatematsu la describiera como “la versión africana de Cien años de soledad”.
Considero que la elección de esta obracomo pieza inaugural de la Colección de Literatura de Casa África no pudo haber sido más acertada. Debido a su fuerte carácter simbólico, la historia de Mandala ofrece un acercamiento accesible –pero no por ello carente de profundidad– al discurrir histórico de un continente tan singular como, en ocasiones, incomprendido. El fuego de los orígenes no solo es un vívido testimonio de la resiliencia africana, sino también una dolorosa exploración cargada de existencialismo antropológico que, trascendiendo su tiempo y lugar, nos invita a reflexionar sobre la formación de identidades y memorias colectivas.
Valoración: 4.0/5.0
Ficha técnica
Autor: Emmanuel Dongala | Título original: Le Feu des origines | Traducción: Manuel Serrat Crespo
Año de publicación: 2009 (1987) | Editorial: Casa África, El Cobre
Número de páginas: 275